El moralista Ecuatoriano.
Es curioso que un país de corruptos sea tan moralista. Ecuador está llena de delincuentes ultracatólicos y de gente que identifica la política con una secta religiosa que se da el lujo de establecer qué es lo indecente, lo oprobioso y lo contaminante; en principio, todo lo ajeno a su ardiente círculo de pintorescos fanáticos del bien. Si existe el estereotipo del ‘moralista Ecuatoriano' diría que es ese que está incordiado con la alteridad de un mundo que pretende hacer caber en un estrecho cajón y, al no conseguirlo, se escandaliza de que su superstición no sea considerada la medida absoluta del recto comportamiento humano. Encerrado en su limitado juicio individual, no concibe que aquello que llamamos bien y mal pueda ser el resultado de una sucesión de errores históricos o categorías que merezcan ser revisadas , pues está educado en la verticalidad de una religión cuyo interés principal ha sido generar una moral basada en el poder y la propiedad....